domingo, 31 de octubre de 2010

Nestor... a mi no me la contaron! (III)


Este relato merece un regreso en el tiempo para poder comprender la percepción subjetiva del autor de este Blog sobre el alcance de este proceso político social y económico que Nestor Kirchner inició allá por 2003, o que - tal vez - retomó de los grandes líderes de América.
En 2003 con un grupo de compañeros nos fuimos a conocer el norte Argentino; ese viaje fue un experiencia muy edificante para percibir que la Patria era mucho más amplia que nuestras ciudades y que se extendía más allá de los ríos y valles coloridos. Al llegar a la frontera de La Quiaca; la Policía nacional boliviana nos cerró el paso bajo la advertencia que todos los caminos estaban bloqueados por los campesinos en defensa del "forajido" Evo Morales; un desconocido (para nosotros) diregente cocalero.
No pensamos en arriesgarnos más. Con haber recorrido unos metros dentro del territorio "extranjero" y regresar a nuestra tierra habíamos quedado conformes.
Esa era la visión que a fines de 2002 la mayoría de los jóvenes teníamos. No había pertenencia, no nos veíamos emparentados con nuestros vecinos sudamericanos.
En 2004 y durante plena recuperación de la crisis, con mi vieja, pudimos hacer un viaje por Europa. Recuerdo que la consigna en aquellos días fue "ahora o vaya a saber cuando".
Esa fue otra experiencia edificante. Ver la organización de ese continente que carecía de recursos naturales y que se había apropiado de todo me hizo pensar que nosotros no podíamos ser tan idiotas para seguir sometidos a los designios de quienes no tenían nada más que el dinero que ellos emitían.
Y ese año fue que Nestor pagó magistralmente la deuda con el FMI. La jugada fue perfecta; hizo que Lula pagara primero y los periodistas mediáticos hablaron.... con lo que después no pudieron volver atrás. Golazo de Nestor!.
Se me viene a la mente la idea de una Europa que invería en edificios pero que los combustibles, los alimentos, los transportes, la energía, eran todos subsidiados por nosotros.
En 2005 - otra vez junto con mi madre - conocí el Calafate. Esa era la tierra donde los Kirchner caminaban por las calles como otros vecinos comunes. El viento y el frío eran el constante marco de ese paisaje maravilloso a pocos kilómetros del glaciar imponente.
Estando ahí parado, frente a la mole helada la conmoción de pertenencia y belleza a una patria distinta a la que durante casi 20 años había vivido, me sirvió para darme cuenta de la magnífica ignorancia que la mayoría de mi vida había tenido sobre lo que tenemos como país y continente.
Pero la participación política me abrió mucho más la cabeza. La facultad avispa un poco, pero siempre hay un falso progresismo dentro de los claustros, libros y clases que no terminaba de cuajar en la realidad del afuera.
Por eso tomé la decisión de conocer Chile, volver a Bolivia e ir a Perú. Como cientista social ya era conciente que todo debe ser sometido a un constante análisis y las sociedades son como todo objeto de estudios analizables. La forma de compenetrarse con ellas es ir y compartir.
Hablar con la gente, preguntar y verlos. Probar la Chicha morada, mote con huesillo, mate de coca, chicha de arroz, pizco, humita, tamal, arepa, vino patero, mandioca, carne de vaca, cordero, llama, coballo, quinua, maiz, papa, yuca, pescados del Titicaca, pintarse la cara con unguentos para espantar bichos, participar de las Morenadas y llegar hasta puntos recónditos de nuestra geografía.
Challar en La Paz y Oruro, apunarse en las alturas secas, sofocarse por la humedad del Inti-puncu o ampollarse los pies caminando el sendero del Inca. Meter las patas en el pacífico Chileno o sentir dolor de cabeza en El Alto mientras atravesába un vado por la falta de aire. Tiritar de frío con las nieves del Potosí o mojarse en los festivales de la cosecha en Cochabamba. Navegar el Titi Caca o ver venir la tormenta tropical sobre el Río Paraguay.
Caminar la Caracas chavista y la otra, ver las arenas blancas del Caribe y arrebatarme con el sol Ecuatorial.
Esa realidad nueva, que pude ir descubriendo a lo largo de todos estos años, se conjugó para conformar mi identidad política actual.
Esa visión primaria y aislada que tenía al comenzar a estudiar a fines del 2000 se completó magistralmente con el redescubrimiento de una América Latina nueva, morena y plebeya.
El miércoles, cuando recibí un mensajito de texto avisándome que Nestor Kirchner estaba muerto una etapa de mi vida terminó. Esa etapa del descubrimiento y la conformación de una identidad política nacional y popular continentalista.
Bajo la lluvia fría del viernes, abrazado a mis compañeros y compañeras, mientras los granaderos tocaban la Marcha de San Lorenzo, la entoné emocionado como otras veces, pero al llegar al estribillo me di cuenta que Nestor había entrado a la historia grande.


...SOLDADO HERÓICO,
CUBRÍENDOSE DE GLORIA,
CUAL PRECIO A LA VICTORIA,
SU VIDA RINDE, HACIÉNDOSE INMORTAL.

Y ALLÍ, SALVO SU ARROJO,
LA LIBERTAD NACIENTE
DE MEDIO CONTINENTE

HONOR HONOR...!

1 comentario:

Columna Norte dijo...

Los tres post son tan buenos que adjetivarlos más, sería casi un insulto.
Por los relatos, por los momentos vividos juntos, y por la nueva etapa en la cual Néstor estará entre los patriotas inmortales de nuestra América, y nosotros seguiremos profundizando el Proyecto Nacional y Popular junto a Cristin... Por todo ello no puedo mas que agradecerte Compañero y Amigo.
Un enorme abrazo,
Ikal Samoa