A veces los que vivimos en estos pueblos chicos del interior pensamos que estamos alejados de muchas realidades como las que vemos en el conurbano por televisión.
Pero Cacharí tiene tanta o peor marginalidad que el conurbano bonaerense.
Existen dos Cacharí. Uno en el que un reducido grupo de privilegiados vivimos. Con todos los servicios, calles asfaltadas, cloacas, gas natural, alumbrado público, hospital, comercios, almacenes, telefonía fija, agua potable, clubes deportivos, bares, plazas, biblioteca popular, hasta un camping y - como puerta al siglo XXI - un servicio de internet.
Pero a pocas cuadras de las "luces del centro", aparece la dura y cruda realidad del otro Cacharí. Un pueblo detenido en el Siglo XIX.
Muchos vecinos no cuentan con los mínimos servicios básicos. Ni agua potable, ni cloacas, ni gas, ni alumbrado, ni luz eléctrica domiciliaria. Apiñados en pequeñas casitas viven familias numerosas que necesitan con urgencia nuevas viviendas para poder salir del hacinamiento y lograr un poco más de dignidad. En su mayoría jornaleros, trabajadores rurales y domésticas están sufriendo de condiciones de vida que - en un pueblo como Cacharí - tendrían que haberse resuelto ya hace tiempo.
Alejados de las escuelas, de los comercios, de las redes de agua potable o cloacas tienen que caminar por calles polvorientas y sin alumbrado público para llegar, si tienen una emergencia, a la salita de primeros auxilios del barrio Cristo Rey. Parasitosis, enfermedades digestivas, son una realidad.
Para calentarse o cocinar dependen de la garrafa o de la leña, porque desde el municipio nada se hace para extender la red de gas para esas familias postergadas.
Muchos vecinos tienen que alumbrarse con velas (si velas!) cuando cae la noche, ya sea porque no les llega la red de electricidad o por el costo del consumo que no pueden sostener.
¿Es posible que a esta altura del siglo XXI tengamos vecinos que vivan como en el siglo XIX?. ¿Qué han hecho las autoridades de la coalición cívica para mejorar esa situación?. Hace 10 años que gobiernan en Azul y la realidad de estos vecinos no ha mejorado en nada.
Cuando hablas con ellos cuentan que han ido muchas veces a la delegación municipal y, ante sus reclamos, se les ríen en la cara o los "patean para adelante", pero nunca les dan una solución. Los vecinos tienen identificados a los funcionarios y funcionarias que nunca les dieron respuestas, y también saben que nunca pasaron a ver si era o no verdad lo que ellos reclamaban.
Cuando uno vuelve de aquel Cacharí del Siglo XIX a este del siglo XXI siente indignación por lo que ha visto. No por los hermanos cacharienses que esta noche se dormirán esperando que la helada no sea muy fuerte o que las velas alcancen, sino porque esa realidad podría haberse cambiado hace mucho y las autoridades locales nunca intentaron solucionarlo.
Por eso estoy seguro que este 28 Cacharí volverá a darle la espalda a la gestión Municipal como lo hizo en 2007, y seguramente Duclós mantendrá su política de olvido y exclusión intencionada con los sectores más postergados de Cacharí.
(Ni pal' gallinero!... las gallinas se cuidan solas durmiendo arriba de los árboles).